NUESTRA HISTORIA
CÓMO EMPEZÓ TODO

Rekenita, además de estar en consonancia con la tradición europea, busca rendir homenaje a la tierra en la que se produce, Requena, otorgándole el valor de su marca, Rekenita, no sólo como un diminutivo cariñoso, sino buscando una creación de comunidad, usando “requenita” como una sensación de pertenencia ya no a un lugar, sino a un estilo de vida; una voluntad de experimentar, recuperar la tradición histórica y disfrutar con enriquecidos sabores que deleiten nuestros sentidos.

El proyecto de Rekenita nace de la curiosidad, de las ganas de descubrir; un viaje a Berlín significó una apertura de mente a la hora de conocer la cerveza como bebida, cómo de variados pueden ser los sabores que puede ofrecer según las distintas tradiciones existentes en Europa.

Esa curiosidad que surgió del viaje por el Viejo Continente llevó a la experimentación. Todo empezó en 2015, cuando un pequeño grupo de cuatro amigos decidimos que podría ser una buena idea hacer cerveza a nivel familiar, como hobby. Sin embargo, poco a poco la producción fue cambiando en cuanto a recetas y creando distintas variedades que se distribuían entre los círculos cercanos con éxito. Este hecho, junto con la voluntad de expandir la producción de nuestra cerveza artesana, nos llevó a plantearnos una producción más elevada sin dejar de lado el uso de unos ingredientes de calidad, de manera que lo que empezó como hobby pasó poco a poco a lo profesional, repartiéndonos entre nosotros las funciones en la empresa y formalizando la producción para que pudiera acabar llegando al público general, al consumidor que ahora puede experimentar también estos sabores que un día hicieron activar la curiosidad en la mente de estos cuatro amigos.